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No te compares con nadie

Las comparaciones son odiosas

Por una pradera volaba un cuervo que se preguntaba ¿Porqué nací cuervo y no pez o león?
Una pantera que estaba descansando en la rama de un árbol lo escuchó y le dijo:                                     134838375.LSFXRK7G
-“Naciste cuervo y no otro animal porque la naturaleza es vieja y sabia”.
– “¿A qué te refieres?” preguntó el cuervo.

– “A que deberías estar agradecido por tu bello color negro y por tus alas poderosas que te permiten volar”.
El cuervo reflexionando un poco contestó:
-“¡Tienes mucha razón, nunca lo había pensado desde ese punto de vista!”

Desde ese día el cuervo dejó de compararse con los demás y vivió contento y orgulloso de ser un ave libre como el viento.
Autora: Mónica Esparza. Sigue leyendo Las comparaciones son odiosas

El perdón, llave de la libertad.

 

“El perdón es la llave a la acción y libertad”. Hannah Arendt

¡Qué trabajo nos cuesta perdonar! Y sin embargo el perdón nos libera.

Nos libera del daño recibido, nos libera de la rabia y del resentimiento, nos libera del recuerdo permanente del agravio.

Cuando no perdonamos el mayor daño nos lo estamos haciendo a nosotros mismos al ir acumulando una serie de emociones negativas que nos impiden crecer sanamente.

Y además no es práctico. Tu sufres, te recocomes, te enrabietas; y la otra persona ni se entera.

Si nos olvidamos de lo que ocurrió, de lo que nos hirió, podremos seguir nuestro camino dejando atrás una mala experiencia y no llevar sobre nuestros hombros permanentemete una carga que nos impide seguir adelante con las sombras de un suceso doloroso. Perdonar es poner el punto y final que nos permitirá pasar página.

Perdonar al otro y perdonarnos a nosotros mismos.

Y no olvidemos que también nosotros tendremos que ser perdonados.

Perdonar y olvidar. Y seguir caminando. Y seguir creciendo. Y dejar a un lado el rencor que nos impide llevar una vida en paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quien soy yo sin mi violonchelo?

Leyendo a Carlos G. Vallés, me tropecé con una reflexión que quiero compartir con vosotros.

Jacqueline du Pré, sin duda la mejor concertista de violoncelo de la historia de la música. Desde muy niña su pasión fue el violoncelo y pronto se convirtió en una concertista admirada en todo el mundo. Conoció a Daniel Baremboim, se enamoraron y se casaron. A los 27 años se le diagnostica esclerosis múltiple, enfermedad que la llevaría a la muerte quince años más tarde y que le hizo abandonar su carrera.

El no poder tocar más el violoncelo truncó su vida, al quedarse sin él, se quedó también sin personalidad.

¿Quién soy yo sin mi violoncelo? se preguntó. Toda su vida, desde su más tierna infancia giró en torno a él y cuando no pudo seguir tocándolo se hundió. Intentó retomar su vida, volver a afirmarse como persona. Pero ya fue demasiado tarde.

El violoncelo es un buen ejemplo de que algo que en sí mismo es bueno y útil y enriquecedor, puede convertirse en una cárcel, en algo que nos  impida crecer en otras direcciones.

Preguntémonos ¿ Cuál es nuestro violoncelo? : Costumbres, gustos, tradiciones, miedos, aficiones, formas de ser, actividades, actitudes. Todo aquello que nos impide ir en otras direcciónes, ver otras perspectivas, ampliar nuestro horizonte.

¿Porqué limitarnos al violoncelo si tenemos toda una orquesta?