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Mi paso por la vida

Reflexionando sobre cómo es nuestro paso por la vida, en todo lo que vamos encontrando y experimentando en ella, encontré este texto de Charles Chaplin que me hizo reflexionar. Os invito a hacer lo mismo.  Y a atreverse a vivir la vida con valentía, con pasión. Disfrutanto, aprendiendo, sufriendo, amando. Porque sino viviremos a medias.

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La Vida es mucho para vivirla con insignificancia.  Charles Chaplin

Vida.

Ya perdoné errores casi imperdonables

Intenté sustituir personas insustituibles y..

olvidarme de personas inolvidables

Ya hice cosas por impulso

Ya me decepcioné de personas, que pensé que nunca me decepcionarían…pero también..

Yo decepcioné a alguien

Ya abracé para proteger

Ya reí cuando no podía

Ya hice amigos eternos

Ya amé y fuí amado..pero también..

Ya fuí rechazado

Ya fuí amado y no supe amar

Ya grité y salté..de tanta felicidad

Ya viví de amor e hice juramentos..que no pude cumplir

Ya lloré oyendo música y viendo fotos

Ya llamé para escuchar una voz

Ya me apasioné por una sonrisa

Ya pensé que me moriría de tanta tristeza

Ya tuve miedo de perder a alguien..y acabé perdiéndolo

¡¡ Más sobreviví !! y…

¡¡Todavía vivo !!

No paso por la vida…

Es bueno luchar con determinación y abrazar la vida con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo..

pertenece a quien se atreve

La vida es mucho para pasar por ella con insignificancia

(Charles Chaplin)

¿TE ATREVES?

Usted ríe poco

Érase un hombre que vivía agobiado, lo estaba pasando mal y pensaba que estaba al borde de una depresión.

Decidió visitar a un psicólogo.

Al psicólogo le contó que estaba temía salir del trabajo, en su día a día era lo que más miedo le daba: mientras trabajaba, todo iba bien, pero cuando llegaba a su casa, empezaba a ponerse nervioso, se agustiaba, sentía vértigo, se mareaba.

Él no sabía lo que le pasaba, lo que quería hacer con su vida, qué camino tomar…

Cuanto más se adentraba en la noche, más pánico le entraba y más tensión sentía.

Por eso a menudo pasaba noches enteras sin dormir.

Ya no podía más…

Curiosamente al día siguiente, cuando llegaba al trabajo y se metía en su taréa, todos esos síntomas desaparecían. El psicólogo escuchó atentamente todo lo que el señor decía.

Cuando hubo terminado, le dijo:

– “Usted se ríe poco”.

Y añadió la siguiente sugerncia:

-” En la ciudad hay un humorista muy famoso y buenísimo. Todos los que han ido a verlo han salido llorando de risa.

Antes de inciar ninguna otra terapia, yo recomiendo a mis pacientes que vayan a verle.

Con este humorista olvidan sus problemas, las cuestiones intrascendentes y la risa les aleja del miedo, de la angustia, de la depresión.

Así que vaya a verle. Ríase.

Disfrute con él y despues, si todavía lo cree necesario, iniciaremos un tratamiento”.

Cuando el psicólogo terminó de hablar, el señor se quedó un buen rato callado, todavía más triste y cabizbajo.

Por fin levantó la cara, cubierta de lágrimas y con mucho esfuerzo respondió

– Ese humorista soy yo.

(F. Botella )

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¡ Cuantas cosas se desprenden de esta historia!

A veces nos desvivimos por los demás y nos olvidamos de nosotros, nos ocupamos de todos y ¿qué pasa con nosotros?

Quizás damos una imagen que no es la nuestra, nos olvidamos de observar qué nos pasa por dentro, de expresar lo que queremos y sentimos. Hacemos reir al otro cuando lloramos por dentro.

¿Porqué no somos más auténticos? ¿ A qué tememos?  ¿Qué pasaría si nos ocupáramos más de nosotros mismos ? ¿No seríamos mejor personas? ¿ No tendríamos más que dar? ¿ No sonreiríamos de una forma franca? ¿No tendríamos el corazón y la mente más ligeros?

Esta es mi reflexión

¿Cuál es la vuestra?