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Renacerás

Cuando caminando tu vida encuentres siempre la misma piedra, llévala contigo.

Cuando pierdas un amigo cuando menos lo esperabas, consuélate por haberlo tenido.

Cuando la injusticia te deje desvalido sin aliento, Vuelve a creer.


Cuando ¡Amaste tanto! hasta perder la pi
dos pajaros-lyy soriano[1][1]el, recupérate pronto, te perteneces.

Cómo pájaro herido, descansa, cura tus alas, vuelve a volar.

 Cuando tu vida se vuelva noche, no desesperes, busca las estrellas.

Cuando sientas ya tu existencia desperdiciada como un árbol seco, recuerda que la primavera siempre llega, aterciopelando rosas en tu mirada.

Encuentra tu manantial, riega siempre el jardín de tu vida.                        

 Renacerás…  Así como he renacido yo una y mil veces.

Autor desconocido.

La buena noticia

“Mi vida es un desatre, nada me sale bien, jamás podré hacerlo, ya no tiene remedio, no seré capaz…”

¿Te suena?

Son pensamientos negativos que a menudo tenemos y que condicionan nuestras acciones e influyen en nuestros estados de ánimo. Nuestros pensamientos y creencias tienen una gran influencia en nuestra salud física y mental.

Tener pensamientos negativos constantemente, sólo produce resultados negativos.

Somos lo que pensamos. Si nuestro discurso interior es negativo pues somos eso: seres pesimistas irradiando energía negativa. Por el contrario, si nuestro discurso interior es positivo somos seres que creamos y emanamos energía positiva.

Vamos ver algunas consecuencias que nos dejan los pensamientos negativos.

Estar constantemente quejándonos. Nunca nada es lo suficientemente bueno. El quejarnos todo el tiempo nos deja insatisfechos e irritables. Y aleja a los demás ¿quién va a querer estar cerca de personas que se quejan siempre por todo?

Nos hace tener una actitud autodestructiva y perder oportunidadeds que nos llevarían a el éxito y a la alegría, limintando nuestra vida y nuestras relaciones.

Si nos decimos constantemente que vamos a fallar, que no van a salirnos las cosa bien, eso ocurrirá. No importa lo bien que hagamos las cosas o lo competentes que seamos. Nos sabotearemos y fracasaremos y eso nos hará sentirnos mal con nosotros mismos.

Iremos de víctimas por la vida. No haremos nada para mejorar la situación, además tenderemos a echar las culpas a los otros o a las circunstancias de lo que nos sale mal y lo que es peor tenderemos a pensar que los demás que tienen la culpa de lo que nos ocurre, por extrañas razones quieren nuestro mal.

Los pensamientos negativos  afectan nuestra salud física y mental; causan emociones y sentimientos negativos, tales como la depresión y ansiedad.

Pero la buena noticia es que podemos elegir cómo pensar, podemos decidir dejar atras el negativismo y mirar la botella medio llena.

El pensamiento positivo y el pensamiento negativo son semillas. Siembra ideas y sentimientos positivos en tu mente y recogerás acciones positivas.

Unas pistas para ir sembrando pensamientos positivos:

Cuida tu mente. Rodéate de personas y cosas que te hagan sentir bien, que te aporten crecimiento y positivismo.

Evita estímulos negativos, vengan de donde vengan. Tu mente es demasiado maravillosa como para contaminarla. La negatividad de la que se empapa tu mente te reporta luego un sinfín de pensamientos negativos en ella.

Crea tus propios patrones de pensamientos para alimentar tus creencias. Leer frases y textos con mensajes positivos puede ayudarte a “reprogramarte”.

Serena tu mente. En ella se fabrican tus pensamientos, la mayor parte del tiempo de forma automática y repetitiva. Se comporta como un animal salvaje, después de muchos años de haber descuidado su vigilancia. editación, relajación, pilates, yoga, o un simple paseo y ejercicio moderado pueden ayudarte.

Tienes que ser perseverante y cuando veas que aparecen pensamientos negativos corregirlos rápidamente y tantas veces como haga falta por pensamientos opuestos positivos.

Cuida tus palabras. Cómo hablas es la expresión de tus sentimientos. Presta atención a como hablas y date cuenta de cuando lo que dices no ayuda a que te sientas realmente bien. En esos casos aprende de tus palabras para en otra ocasión cambiarlas por otras que te hagan sentir bien.

Siéntete a gusto de cómo eres. Compórtate como lo haría la mejor versión de la persona que quieres llegar a ser.

Vive el ahora.

Si eres capaz de hacer un poco más feliz a cada persona con la que interactúas en el día, estás sembrando un campo entero de pensamientos positivos en tu mente. No hace falta mucho esfuerzo, muchas veces basta con una simple sonrisa.

No te puedes permitir el lujo de lmiedo, el estres ni la ansiedad, ni un solo día de tu vida. Un día que vives bajo estos términos supone un montón de pensamientos negativos en tu mente.

Fíjate en todas aquellas virtudes que encuentres en los demás y hazlas tuyas. Por contrario guárdate las críticas hacia tus semejantes, y descúbrelas en tu interior pues seguro están ahí, si no jamás te hubieran molestado.

Y recuerda. Somos lo que pensamos. Tu puedes cambiar tu vida